Este viernes 3 de diciembre de 2010 se cumple justo una década de la consecución de una hazaña: el Mundial que España conquistó en Guatemala ante la por entonces ‘imbatible’ Brasil. Fue el comienzo de la etapa más esplendorosa del futsal español.
El 3 de diciembre de 2000, la Selección Española afrontó la gran final del Campeonato del Mundo que se disputó en Guatemala. Los pupilos del por entonces seleccionador nacional, Javier Lozano, llegaban a la cita decisiva después de un campeonato marcado por el infortunio, en forma de lesiones. Y es que ‘La Roja’ sufrió las bajas de dos de sus tres guardametas, Guillermo y Luis Amado, que se lesionaron en el mismo partido. El veterano Jesús Clavería, que encaraba su último Mundial, se convirtió en uno de los ‘héroes’ de la gesta, ya que su soberbia actuación bajo palos contribuyó al éxito de la Selección.
‘La Roja’ no sólo se sobrepuso a los condicionantes en forma de lesiones, sino también a un rival que le puso las cosas muy complicadas durante la gran final, celebrada en el pabellón Domo ante más de 7.500 espectadores. Daniel adelantó con rapidez a España al transformar un penalti, pero Anderson igualó el marcador para los canarinhos cuando restaban poco menos de dos minutos para que se alcanzara el descanso.
Sin embargo, un ‘golazo’ de ‘tijera’ de Javi Sánchez en los compases finales del primer periodo hizo posible que la Selección se marchara a los vestuarios con ventaja en el electrónico. En la segunda mitad, Brasil dio la vuelta a la ‘tortilla’, con un ‘trallazo’ de Manoel Tobías a la escuadra y un tanto de Vander Carioca, que situaron a los sudamericanos con 2-3 a favor a falta de menos de cinco minutos para la conclusión del partido.
Pero a España le quedaban dos ‘balas’ en la recámara. Brasil pagó la acumulación de faltas, y dos lanzamientos desde los diez metros convertidos por Javi Rodríguez –el segundo a 45 segundos de que concluyera la contienda- le dieron el título a España, que alzaba, de este modo, el primer Mundial de su historia.
Un título que acabó con los complejos y ‘barreras’ históricas
La Selección ya sabía lo que era ganar un Campeonato de Europa –por entonces ya había logrado uno, en 1996-, pero la escena mundial se le ‘atragantaba’ por ‘culpa’ de Brasil, pese a su indudable crecimiento como equipo. En Hong Kong 1992, el combinado nacional fue tercero, tras caer en semifinales ante los canarinhos; y en el de España 1996, cayó en la final, celebrada en un espectacular Palau Sant Jordi, con 18.000 espectadores en las gradas, otra vez ante su ‘sempiterno’ rival (6-4).
En Guatemala, la Selección Española se quitó todos los complejos y demostró que se podía ganar a Brasil, intocable hasta entonces y con tres ‘entorchados’ mundiales en su poder. El triunfo en aquel campeonato celebrado hace una década fue la constatación de que el fútbol sala español marchaba por el buen camino, que se había descubierto una forma de trabajar de máxima fiabilidad, basada, sobre todo, en la unidad del grupo y el trabajo colectivo.
Guatemala fue el ‘trampolín’ desde el que España se situó a la vanguardia del fútbol sala. Fue la base sobre la que se han sustentado los éxitos de la Selección en años posteriores –ha sumado un Mundial más y otros cuatro Europeos- y también supuso un impulso para la LNFS, que consolidó su ‘status’ de mejor liga del mundo.
El campeonato que España conquistó hace justo diez años en Guatemala tiene aún más valor que el que se le concedió en su momento. Por eso, los componentes de aquel grupo humano irrepetible no dejado pasar la oportunidad de celebrar esta efemérides tan especial, con la publicación del libro ‘El origen de las estrellas’, escrito por todos los miembros que formaron la expedición española en Guatemala, en el que narran, en primera persona, sus vivencias en aquella competición inolvidable. Un torneo que, sin lugar a dudas, cambió el curso del fútbol sala español.
Fuente/Foto: LNFS